viernes, 24 de abril de 2015

LAS MISIONES MILITARES EXTRANJERAS EN EL SALVADOR; SU HISTORIA.


Hablar de Misiones Militares Extranjeras en nuestro país implica no sólo hablar de militares, para obtener un plano completo de la temática, debemos considerar otros campos del conocimiento como la economía, ingeniería, administración, medicina, educación, etc. Conocimientos que ha sido necesario profundizar con el aporte de ciudadanos ilustres de países amigos que nos han honrado con su estadía y en algunos casos han hecho de nuestro país su patria.

La Fuerza Armada de El Salvador desde sus inicios en el Siglo XIX ha recibido un valioso aporte de militares de otras naciones, tanto de Europa como de América. La Institución armada se ha desarrollado recibiendo la estimulante aportación profesional de oficiales profesionales de países amigos. La asesoría abarca los campos de la docencia, el adiestramiento y en algunos casos la conducción de acciones militares.

Sin embargo, estos aportes en la doctrina militar van a ser adecuadas a las necesidades y características propias, lo cual es una realidad en nuestro país.    

Iniciaré mencionando  la influencia francesa en nuestro ejército. En los primeros años de existencia de la “Legión de la Libertad del Estado de El Salvador”, se tuvo la participación de oficiales franceses como; Nicolás Raoul e Isidoro Saget, quienes colaboran en la organización de fuerzas militares al lado del General Manuel José Arce y posteriormente del General Francisco Morazán, especialmente en el desarrollo de las guerras de la Federación Centroamericana.

De igual forma se encuentran datos de dichas misiones en la Obra “Historia Militar de El Salvador” del Coronel Gregorio Bustamante Maceo, quien menciona que durante el gobierno de Don Juan Vicente Villacorta (1824-1826), llegan al país dos oficiales franceses del ejército de Napoleón,  y hace referencia a Nicolás Raoul e Isidoro Saget. A quienes se contratan para realizar la tarea de “ORGANIZAR LAS MILICIAS E INSTRUCCIÓN DE OFICIALES”. Los primeros oficiales a quienes se instruye son; Don Rafael Osorio, Horacio Parker, Santiago González, Eusebio Bracamonte, Mariano Hernández, Pedro Escalón, Santiago Nuila, Ignacio Zepeda y otros más.

Posteriormente, los oficiales franceses se van a ver involucrados en las guerras internas de los países centroamericanos; a mediados de marzo de 1827, cuando las fuerzas militares salvadoreñas atacan Guatemala bajo el mando del Coronel español Ruperto Trigueros, éste era asesorado por los franceses Raoul y Saget. Raoul se le reconoce haber elaborado el plan  para el ataque a Guatemala y a Saget se le reconoce el haber organizado y fundado la artillería en El Salvador.

Es de reconocer que, si bien sólo se menciona a oficiales franceses, probablemente sobre el territorio centroamericano hubo más europeos que ofrecieron sus servicios a los incipientes ejércitos, en momentos en que se encontraban en guerras fratricidas entre naciones hermanas. Durante esta época también van a llegar oficiales suramericanos como Rafael y Guillermo Merino, militares colombianos que contribuyeron a organizar de mejor forma a las fuerzas salvadoreñas.

Al Capitán General Gerardo Barrios, se le reconoce haber realizado enormes cambios en la institución armada, a tal grado de considerársele el haber dado al ejército salvadoreño su profesionalismo. Es importante resaltar la admiración que Gerardo Barrios tenía en el ejército francés y no sólo por la sangre que corría por sus venas, sino por las victorias de dicho ejército en las Campañas Napoleónicas.


Antes del gobierno del Sr. Capitán General Gerardo Barrios, se registra la compra a Inglaterra de Ocho (8) cañones de artillería con un sin número de proyectiles, dos mil uniformes (2,000.00). Adquisición que demuestra el interés de los gobernantes en turno en mejorar la capacidad de sus ejércitos para cumplir con su Misión Constitucional.

Para el año de 1860, el Gobierno salvadoreño contrata los servicios del Sr. General José María Melo, ex –Presidente de Colombia, a quien se le va a dar la misión de organizar el ejército y las milicias, a él se le debe, la organización de LA PRIMERA ESCUELA PARA OFICIALES llamada “Colegio Militar”. El apoyo a dicho general va ser tal, que el Capitán General Gerardo Barrios le acepta sus recomendaciones en beneficio del ejército; Según nos narra en su libro “Recuerdos” el Doctor Fernando Mejía Osorio; “Recuerdo que yo acompañaba a caballo, una tarde, al General Barrios y llegó él a unos ranchos que se habían levantado provisionalmente. Cuando el general Melo informó al general Barrios, en pocas palabras, del estado de adelanto en que se encontraba el ejército y de lo que aún faltaba, que exigía gastos, como el equipo de los soldados acuartelados, que no tenían uniforme militar, confundidos como mozos de labranza (descalzos), comiendo tortilla con frijoles, sin orden ni aseo, acurrucados, sucios, en pleitos y averiguaciones irrespetuosas e inmorales. Sobre todo, dijo: ni los soldados, clases y oficiales saben sus obligaciones, ni conocen el manejo de las armas. El general Barrios alentó al general Melo para hacerlo todo. A mi presencia se ordenó la hechura de camillas, bancas, mesas, vestuario y reglamento con la obligación del baño higiénico y de limpieza. Que si había necesidad de calzarlos y de ponerles corbatín, como soldados europeos, que se hiciera. Y así se hizo”.

Años más tarde vamos a ver un nuevo impulso por mejorar al ejército salvadoreño por parte del Sr. Capitán General Gerardo Barrios, haciendo llegar a nuestro país una Misión francesa en el año de 1862, siendo sus integrantes; Héctor Gallinier y Biscouvi, instructor de infantería, Vassel y Ollefen, instructor de artillería, Luquetti y Bigot, instructor de caballería, así como también hizo llegar al país profesores civiles para que impartieran  otras enseñanzas en los cuerpos armados[1]. Gallinier organizó el Escalafón Militar por riguroso ascenso, el cual incluía años de servicio y exámenes para poder optar al grado inmediato superior.


[1] Gregorio Bustamante Maceo. HISTORIA MILITAR DE EL SALVADOR. 2ª. Edición. Imprenta Nacional. San Salvador. 1951.  Pág. 16 ...

Al general Gerardo Barrios se le va a reconocer además por haber cambiado el armamento del ejército salvadoreño, el cual en su mayoría era español de la época de FERNANDO VII, por las modernas armas traídas desde Francia.

La llegada a nuestro país de oficiales europeos va a ser una constante, es así que durante la administración del Presidente Dr. Francisco Dueñas, se inaugura la PRIMERA ESCUELA POLITÉCNICA, primera de su clase en Centroamérica y recordada como la primera Escuela Militar de El Salvador en julio de 1868. Organizada por una misión española contratada especialmente para esos efectos, nombrando como Director al Sr. General español Luis Pérez Gómez, quien se hizo acompañar en tan delicada misión de un grupo selecto de oficiales españoles. 

De este centro egresaron los señores generales Valentín Amaya, Benjamín Molina Girola, Carlos Ezeta, Horacio Villavicencio, Indalecio Miranda, Felipe Barrientos, Nicanor Fonseca, Potenciano Escalón, Doroteo Funes, Carlos Zepeda, José Antonio Chica, Casimiro Escobar, Carlos Tiberio Avilés, y los artilleros Próspero Aguilar y Benito Carranza, estos dos últimos considerados como los mejores artilleros del Ejército Salvadoreño de esa época.

Años después, una segunda Misión francesa va llegar a El Salvador, durante la administración presidencial del Dr. Rafael Zaldívar (1876-1885). Los oficiales franceses; Conde Fernando Montesus Vallore, quien era oficial de artillería, Alberto Touflet y el señor Sherving. A quienes se nombran como instructores del ejército.  Alberto Touflet y el señor Sherving mueren heroicamente en la Plaza de Chalchuapa del 2 de Abril de 1885, luchando al lado de los soldados salvadoreños en contra de las tropas guatemaltecas al Mando del General Justo Rufino Barrios, quien muere en dicha batalla junto al el Sargento Primero de Caballeros Cadetes Adolfo Venancio Hall Ramírez.

El siglo XIX, va a ser fundamental para la organización y fortalecimiento de los ejércitos centroamericanos, ya que las luchas internas entre los países se convierten en una norma. De nuevo surge la necesidad de contar con un ejército mejor entrenado y capacitado, ello conduce a que durante la Presidencia del General Carlos Ezeta (1890-1894), se contratara una MISIÓN ALEMANA, la cual estuvo integrada por los oficiales de artillería Runke, Isbenetk y Piske. Quienes como los otros europeos se dedicaron al adiestramiento del ejército salvadoreño.

Los oficiales franceses se van a ganar el aprecio del gobierno y pueblo salvadoreño, al hacer de El Salvador su patria. Su estela de sabiduría va hacer llegar durante la presidencia del General Rafael Antonio Gutiérrez en el año de 1894, una tercera misión francesa, la cual estuvo integrada por   el Capitán Emilio Walkiers y los Tenientes Luciano Hontinet  y Julio Bias.

El interés de mejorar las condiciones del ejército salvadoreño, hacen que el Presidente General Rafael Antonio Gutiérrez, haga gestiones ante el Reino de España para que envíe una misión de oficiales españoles para adiestrar al ejército salvadoreño. Efectivamente meses después llegan a nuestro país los oficiales; Ely Sánchez Valdés y dos oficiales más.
En el cambio de siglo, la región centroamericana va a continuar siendo de inestabilidad, las relaciones de El Salvador y Guatemala, continuaban deterioradas: De hecho, entre 1903 y 1906, se dieron violentos enfrentamientos entre las fuerzas de ambos países. Los esfuerzos internacionales por hacer una región de paz y comercio, no se hicieron esperar y es cuando los EE.UU. intermedio en la situación centroamericana.

A principios del Siglo XX, de nuevo va ser evidente la necesidad de profesionalizar aún más a los miembros de la Fuerza Armada.  De ahí la preocupación del General Tomás Regalado por mejorar a su ejército. Como se ha visto anteriormente, las misiones militares extranjeras en su mayoría provenían de Europa, y los resultados eran evidentes, pero la situación internacional ya a inicios del Siglo XX era muy más complicada, por el hecho que los EE.UU. estaba ejerciendo una mayor influencia en América Latina, Centroamérica no era la excepción. Europa estaba viviendo cambios muy drásticos y era más difícil el acercamiento a la región, por tal motivo el General Regalado ve hacia el sur del Continente Americano y conoce sobre el ejército chileno y sus antecedentes sobre la estructura, organización y reglamentación del Ejército chileno, además del proceso de profesionalización dirigido por los instructores alemanes que había producido en dicho ejército. De ahí su solicitud al gobierno chileno, el 22 de mayo de 1899; a lo cual el gobierno chileno responde, en vista del entusiasmo demostrado por el Gobierno de El Salvador.

Un dato muy interesante a este conocimiento del gobierno salvadoreño sobre Chile, fue el contrato del Teniente Coronel chileno Samuel Mc Gill, en el año de1900, a quien se le había asignado la Subdirección de la Escuela Politécnica. Mc. Gill fue el gestor de la petición oficial de instructores chilenos que el gobierno salvadoreño realizó al gobierno de Chile[2].

La primera misión militar de Chile llegó a El Salvador en junio de 1902, compuesta por el Capitán Juan Pablo Bennett Argandoña y el Teniente Julio Salinas Alarcón, designados más tarde Director y Subdirector de la Escuela Politécnica, respectivamente, además de ser los organizadores de las academias de oficiales de artillería e infantería. A mediados del año siguiente, se les agregó el Teniente Francisco Lagreze Frick y, por una petición del gobierno salvadoreño, la misión incorpora otros oficiales: el Teniente Armando Llanos y el Teniente Carlos Ibáñez del Campo, quien fuera años después Presidente de la República de Chile. Todos llegaron hacia octubre de 1903. Llanos permaneció en El Salvador hasta 1912 e Ibáñez hasta 1908.

La misión chilena fue tratada con grandes honores y respeto de la comunidad salvadoreña. Muchos de ellos, de hecho, contrajeron matrimonio con damas de la sociedad salvadoreña.
La influencia de los chilenos en la estructura militar de El Salvador es algo que marcó profundamente al orden castrense del país. A los oficiales de la misión se deben, por ejemplo, la creación de la cartilla de uso para fusiles Remington, una de las armas más usadas en la Guerra del Pacífico,
 
[2] Samuel McGill, Poliantea. Memorias del Coronel McGill. Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas, 1985, p.18.

impresa para empleo en los cuerpos de tropa. También fueron los autores de la iniciativa que, en septiembre de 1902, creó la Sección de Inspección del Ministerio de Guerra, que permitió supervisar por esta secretaría de Estado las actividades del Ejército y sus distintos cuarteles en el país. También fue crédito de Bennett y Salinas la creación de los reglamentos tácticos de artillería, de infantería y de tiro para infantería. El primero publicó también el "Estudio de las Armas", libro de partida de los estudiantes militares salvadoreños, mientras que el segundo publicó su "Manual del Soldado Salvadoreño", repartido por orden gubernamental entre todo el Ejército de El Salvador. Lagreze redactó también un "Reglamento de Tiro", mientras que Llanos e Ibáñez publicaron el "Reglamento de Caballería", que se adoptó oficialmente en el Ejército en el año de1904.

Resultaría interminable comentar cada uno de los aportes de la misión chilena en El Salvador: instrucción de las milicias, inspección de los departamentos, unificación de las instrucciones, cursos múltiples de tácticas y estrategias, el reglamento de los servicios de campañas, etc. También introdujeron los uniformes característicos de la Escuela Militar de Chile entre los cadetes de la Escuela Politécnica de El Salvador.

Debemos subrayar  que a diferencia de las otras misiones extranjeras, las misiones chilenas, se establecieron contratos legales entre los gobiernos entre ambos países y no en forma individual entre los oficiales y el gobierno[3].

Durante la administración presidencial del Dr. Manuel Enrique Araujo de 1911 a 1913, se hizo llegar a nuestro país una nueva misión española, la cual tendría la responsabilidad de organizar y dirigir el cuerpo que se encargaría de velar por la seguridad del pueblo salvadoreño en el área rural, conocido como “Guardia Nacional”, con organización y funciones similares a la Guardia Civil Española, la cual es fundada el 13 de enero de 1912; la misión estuvo representada por el Capitán Alfonso Martín Garrido y el Sr. Antonio Sánz Agero, quien llega al país el 29 de diciembre de 1912, y se le da la misión de “Organizar el Estado Mayor Central de la Fuerza Armada”.
 


[3] Roberto Aramcibia Clavel, La influencia del Ejército Chileno en América Latina 1900-1950, Imprenta Salesianos S.A., 2002, p.292. 

Dicha gestión fue promovida por el General José María Peralta Lagos, quien fungía como Ministro de Guerra y Marina. Y además conocía del trabajo de la Guardia Civil Española, ya que había sido graduado como Alférez en España y sabía las bondades de ese cuerpo en el área rural.

Las misiones extranjeras en El Salvador, no sólo van a influir el desarrollo del ejército, sino que también para la creación de la Aviación Nacional.

El 2 de mayo de 1912, arribó a tierras salvadoreñas procedente de Guatemala, el aviador francés Francois Durafour, en un avión “Deperdussin” con motor “Gnome” de 50 caballos de fuerza. Tres días después, efectuó una demostración de sus magníficas cualidades como piloto aviador en el Campo de Marte, hoy parque Infantil.

A las exhibiciones de Durafour siguieron las de otros pilotos, que despertaron el interés del pueblo cuzcatleco por la aviación. Julio Yúdice, fue el primer salvadoreño en graduarse como piloto aviador y el primer piloto con que contó El Salvador. Realizó sus estudios de aviación en San Francisco, California, Estados Unidos de América. Fue un hombre de méritos excepcionales. Era un magnífico diseñador de aeroplanos, a tal grado que él mismo construyó su propio avión.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, muchos experimentados y entusiastas pilotos, se esparcieron por todo el mundo, haciendo exhibiciones de vuelo acrobático que eran del agrado de todos los espectadores. Estas y muchas otras causas más, lograron despertar en las generaciones de los años de 1913 a 1923, su interés por surcar los cielos. Dando como resultado la llegada al país de famosos aviadores como Dean Ivan Lamb (1886-1956), aviador norteamericano conocido principalmente por su hazaña de participar en el primer combate aéreo armado en la historia, en noviembre de 1913, en la ciudad de Naco, México, quien llega a El Salvador el 15 de septiembre de 1921, en un avión “Bristol F-2H” propiedad del gobierno hondureño y de Luis Venditti el 9 de febrero de 1922, en un avión “Ansaldo SVA5”, este último maravilló al público salvadoreño con sus vuelos sobre San Salvador el 26 de febrero de 1922.

A finales de octubre de 1921, llegó a San Salvador el piloto italiano José Villa, con la idea de fundar una sociedad aeronáutica, la que a inicios de 1922 pasó a llamarse “Sociedad Italo-Salvadoreña”. Esta sociedad adquirió cuatro aeroplanos “SAML” y un “Aviatik”, los cuales fueron traídos a nuestro país por el vapor “Cuba” en el puerto de Acajutla el 31 de diciembre de 1922.

Otro suceso de gran trascendencia para la aviación nacional, fue el efectuado por el entonces CAPITÁN HUMBERTO ABERLE el 16 de diciembre de 1922, al establecer un “RÉCORD CENTROAMERICANO DE VUELO A DISTANCIA” en un avión “Standard J-1” llamado “San Salvador”, recorriendo una distancia de 500 kilómetros en seis horas de vuelo aproximadamente, desde Tapachula, México, hasta aterrizar en los campos de la finca Venecia. Razón por la cual el Gobierno salvadoreño le otorgó la “Cruz del Mérito Militar” y a su vez, lo nombró Jefe de la Sección de Aviación del Ministerio de Guerra, para que elaborara todos los proyectos, planes y reglamentos para implementar la aviación en el país.

Otro personaje que contribuyó grandemente a la formación de la aviación en El Salvador, fue el piloto italiano Enrico Massi, quien había llegado a Honduras con el propósito de fundar una escuela de aviación, proyecto que no pudo culminar por no tener el apoyo necesario de las autoridades de ese país. Encontrándose en Tegucigalpa, Massi fue invitado por las autoridades salvadoreñas para que realizara una serie de vuelos acrobáticos sobre San Salvador en un avión “Caudron G.III”, como parte de los festejos de la ascensión a la primera magistratura del doctor Alfonso Quiñónez Molina. Quien puso su interés de incorporar el elemento aéreo como parte integrante del Ejército. Finalmente, el 20 de marzo de 1923, la idea se materializó, cuando el Presidente de la República, doctor Quiñónez Molina, a solo veinte días de haber asumido la presidencia, decretó la creación de la “Flotilla Aérea Salvadoreña (FAS)” que, posteriormente sería llamada “Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS)”.

El entusiasmo de las autoridades por la aviación era tan grande que, a pocos meses de haber creado la “Flotilla Aérea Salvadoreña”, decretaron el primer “Reglamento para la Aviación Civil” de fecha 19 de mayo de 1923. A este reglamento siguió el del “Curso Militar de Aviación” de fecha 27 de junio de 1923, y de acuerdo a este último reglamento, de conformidad con el Art. 2º. , se nombró el 14 de julio de 1923 como director de dicho Curso al Jefe de la Sección de Aviación anexa al Departamento General del Ministerio de Guerra, CAPITÁN HUMBERTO ABERLE, hasta el 21 de abril de 1924.

Al quedar integrado el Primer Curso Militar de Aviación, se nombró como instructor de vuelo al PILOTO ITALIANO ENRICO MASSI y como alumnos a piloto a los señores Juan Ramón Munés y Ricardo Aberle, éste último hijo del coronel Juan Aberle, creador de la letra de nuestro Himno Nacional y hermano del capitán Humberto Aberle.

Continuando con la preparación del ejército salvadoreño, en el año de 1936, durante la administración presidencial del General Maximiliano Hernández Martínez, se realiza cambios en la organización de la Fuerza Armada, especialmente en su estructura orgánica y en la educación, especialmente para oficiales.

Los Estados Mayores de las unidades militares, van a requerir contar con personal capacitado para la delicada función directriz y técnica de la Fuerza Armada. Esta necesidad da origen a la creación de los diversos centros militares docentes, cimientos de nuestra Escuela de Comando y Estado Mayor actual.

El Estado Mayor de la época, sintiendo el vacío de oficiales especializados en dicha disciplina, funda en su seno el primer CENTRO DE ESTUDIOS de esta naturaleza. En el mes de abril de 1936. Inicia sus labores el “Curso de Estado Mayor para oficiales”, que funcionó en el mismo edificio del Estado Mayor de la época (Casa Presidencial), siendo su Director el Jefe de dicho organismo, el Sr. General Don Francisco Emilio Ponce. Teniendo en su cuerpo docente a militares extranjeros como el Gral. Eberhard Bohnstedt de Alemania, quien va a impartir la catedra del “Arte de la guerra”. Años después se le encomienda la Dirección de la Academia Militar, anexa a la Escuela Militar.

En el año de 1939, se designa como nuevo Director al oficial chileno, Cnel. Zorobabel Galeno C. quien va a dirigir tan importante centro de enseñanza hasta el año de 1941.
Debido principalmente a la llegada a nuestro país de militares de los Estados Unidos de América. Es así que en 1941, se nombra como nuevo Director al Cnel. Robert L. Christian, quien a su vez entrega la dirección dos años después en 1943 a su compatriota, Cnel. Rufus A. Byres. Este va a ser el último año de vida de la Academia Militar, ya que fue clausurada por motivos de fuerza mayor.

En 1946, siendo Director de la Escuela Militar el Cnel. John F. Schmelzer, de EE.UU, funcionó  un curso que se llamó “Escuela de Extensión para Capitanes”. Siempre con el objetivo de preparar a los oficiales salvadoreños en la función de Estado Mayor.

La preparación de los cuadros de oficiales en la especialidad de Estado Mayor  continúa siendo una prioridad para el Alto Mando de la Fuerza Armada, en su interés por formar oficiales de Estado Mayor, que fueran una ayuda efectiva para el mejor funcionamiento de la institución. Es así que el Gobierno de la República de El Salvador, durante la administración presidencial del Sr. Tcnel. Oscar Osorio, nuevamente solicita al gobierno de la hermana República de Chile, el envío de una nueva misión militar, con el fin de  fundar y organizar una escuela destinada a la preparación de los oficiales de Estado Mayor, a semejanza de la Academia de Guerra de Chile.

La respuesta no se hizo esperar y el Gobierno de Chile accede al pedido de El Salvador. Es así que arriba a nuestro país una delegación chilena, compuesta por cinco distinguidos Oficiales, quienes de inmediato se pusieron a trabajar. Siendo ellos;

       I Primer Grupo de Profesores.
1.  TCnel. Marcelo Martí(a)n Droguett, : Jefe de la Misión. 1951-1953

2.  TCnel. Julio Campo Sepúlveda,       :Subdirector   1951-1953
1.  Tcnel. Héctor Martínez Amaro,    :Jefe de Estudios     1951-1953
2.  Capitán Alfredo Mahn Mackentun:Prof. de Artillería 1951-1953
3.  Capitán Domingo Cereceda Quezada,:Prof. Táctica   1951-1953

Las tareas que se les asignaron a dicha misión iban desde la elaboración de los reglamentos para la futura Escuela de Guerra, desempeñarse como Profesores Militares, asesoría directa al Estado Mayor General del Ejército y la realización de diversos estudios técnicos que se les solicitara.

Una vez elaborados los estudios respectivos para la creación de la Escuela de Guerra, se presenta la propuesta y es así, como este CENTRO DE ESTUDIOS toma vida legal por Decreto Ejecutivo No. 2, de fecha 6 de Enero de 1951. El cual dice; Art.1º.- Crease un establecimiento de cultura superior dependiente del Ministerio de Defensa, denominado “Escuela de Guerra”. Hoy conocida como; Escuela de Comando y Estado Mayor “Dr. Manuel Enrique Araujo”, la cual tiene por finalidad principal la preparación del Alto Mando de la Fuerza Armada, de los oficiales de Estado Mayor, del profesorado militar, y la divulgación de los adelantos de la ciencia militar, dentro de la Institución Armada.

El 25 de junio de 1953, próxima a finalizar sus labores la misión chilena, el Presidente Oscar Osorio manifestó oficialmente al embajador chileno en el país, sobre la necesidad que la misión continuara, ya que ésta había “abierto un surco promisorio en la mentalidad de la juventud militar y ayudado a cimentar un concepto del honor que prestigia al Ejército Salvadoreño”. Es así como el gobierno chileno envió una nueva misión de oficiales. Integrada por;

     II Segundo Grupo de Profesores.
1.  Cnel. Raúl Labarca Carmona :           1954-1955. Director
2.  Tcnel. Berty Walker Hisse        :           1954-1955. Subdirector
3.  Tcnel. Oscar Guzman Soriano.:          1954-1955.Jefe Estudios
4.  Mayor Juan Foch Petit              :           1954-1955
5.  Mayor Alfonso Granada Ostolaza:     1954-1955

Los oficiales chilenos impartían clases en materias de su especialidad, tales como; Táctica, Historia Militar, Filosofía Militar, Organización y Personal, Servicio de Estado Mayor y Geografía Militar, además de las excursiones tácticas, los juegos de guerra y los viajes de estudio. De igual va llegar a nuestro país un tercer grupo de oficiales chilenos;

     III Tercer Grupo de Profesores.
1.  Cnel. Oscar Villegas Reimers :           1956-1957. Director
2.  Cnel. Aníbal Aray  L’Houmound        :           1956-1957. Subdirector
3.  Tcnel. Eduardo Gillmor Stock  :           1956-1957.Jefe de Estudios
4.  Tcnel. René Cabrera Soto                   :           1956-1957.
5.  Mayor Martín Urbina Herrera   :           1956-1957.

Al finalizar el año de 1957, se retiró la Misión Militar Chilena, habiendo dejado óptimos frutos de su labor en la Escuela de Comando, regresando a su patria con la satisfacción de haber contribuido, una vez más al engrandecimiento y superación de la Fuerza Armada de El Salvador.

A pesar que se retira la Misión Militar Chilena de nuestro país, las relaciones Chileno-salvadoreñas, se van a mantener, por ello el gobierno de Chile, designa en forma permanente un oficial chileno para que se desempeñe como PROFESOR MILITAR INVITADO  en la Escuela de Comando y Estado Mayor “Manuel Enrique Araujo”. Lo cual hasta nuestros días se encuentra un señor oficial chileno en dicha escuela.

La ayuda militar de los Estados de Unidos de América (EE.UU) hacia los países Centroamericanos, tiene sus orígenes a mediados del Siglo XX, especialmente por las consecuencias de la II Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, en la cual se van a dar Guerras, Revoluciones y Conflictos Armados en el mundo, América Latina no estuvo excepta de dichos eventos, este fue el panorama mundial de la época hasta la finalización de la Guerra Fría, con la caída del Muro de Berlín en el año de 1989. En ese marco los EE.UU. desarrolló su estrategia de contención para evitar la expansión del comunismo por parte de la Ex- URSS, y así inicia en forma acelerada la ayuda militar para aquellos países que se encontraban inmersos en una guerra contra los movimientos insurgentes. Es de esta manera que la ayuda militar norteamericana a nuestro país es restablecida el 15 enero de 1881, ya que había sido suspendida en 1977.

No podemos dejar de mencionar que la ayuda militar y económica norteamericana en la década de los años ochenta fue de mucha importancia para el Gobierno de El Salvador. En este sentido se recibió a 52 militares norteamericanos, en forma permanente para el Ejército, Fuerza Aérea y Fuerza Naval. Con ello se colaboró en el equipamiento y adiestramiento de los miembros de la Fuerza Armada. Tanto en territorio salvadoreño como en el exterior.

A la fecha aún se mantiene en El Salvador un reducido grupo de militares norteamericanos que asisten en tareas de adiestramiento y asesoría para  el combate al narcotráfico, desarrollo de proyectos de construcción de escuelas, unidades de salud, campañas médicas, apertura de carreteras, atención para casos de desastres, todo ello en beneficio de la población salvadoreña.

Los Acuerdos de Paz, firmados en Chapultepec, México de 1992, ponen fin al conflicto armado interno entre el gobierno salvadoreño y la ex- guerrilla del FMLN.

A partir del año 1993, comienza un nuevo proceso de modernización de la Fuerza Armada, en el marco de la misión constitucional y los roles fijados en los Acuerdos de Chapultepec. Para ello, se elaboran dos documentos muy importantes al interior de la Fuerza Armada; uno va a ser  el documento directivo sobre la Defensa Nacional, el cual fija los objetivos básicos y etapas a considerar durante el nuevo proceso de modernización, y el segundo documento es el Plan “ARCE 2000”. El cual va dar las líneas generales para la modernización de la Fuerza Armada.

Es el momento preciso para ver de nuevo al gobierno chileno, la posibilidad de una nueva Misión Militar Chilena. El Gobierno de Chile ve con beneplácito la solicitud y ordena al Ejército de Chile que envíe una comisión de Oficiales de Estado Mayor a evaluar la solicitud de El Salvador.

El 29 de Noviembre de 1994, se firma un acuerdo de asesoría entre el Sr. Ministro de Defensa Nacional de El Salvador, Gral.Div. Humberto Corado Figueroa y el Comandante en Jefe del Ejército de Chile. El acuerdo establecía como misión el asesorar al Alto Mando Institucional y a las autoridades del Comando de Doctrina y Educación Militar (CODEM), en el proceso de modernización de la Fuerza Armada.

Las tareas generales y específicas a realizar serían las siguientes:
1.         Analizar la organización general y el funcionamiento de la Fuerza Armada.
2.         Analizar el sistema educativo y doctrinario.
3.         Estructuración y desarrollo del plan maestro del CODEM.
4.         Estructuración y desarrollo del sistema educativo.
5.         Revisión y actualización de la doctrina.
6.         Desarrollo de un Curso Político Estratégico.
7.         Asesoramiento para la creación del Centro de Entrenamiento Táctico Computarizado.

Los integrantes de esta nueva misión serán los oficiales que a continuación detallo:
1.         Coronel Daniel Carrasco Leiva
2.         Teniente Coronel Reinel  Bocaz Rocha
3.         Teniente Coronel Mauricio Pontillo Juan.

Finalmente el apoyo incondicional que el Gobierno y el Ejército de Chile, ha dado al gobierno salvadoreño es invaluable, su asistencia a la Fuerza Armada, es hasta nuestros días una realidad, al contar con Oficiales Superiores que se desempeñan como Profesores Militares Invitados         en la Escuela de Comando y Estado Mayor “Dr. Manuel Enrique Araujo”. De esta manera reitero las palabras que diera en su oportunidad el Sr. Ex Ministro de Defensa Gral. División Humberto Corado Figueroa, al referirse a la misión chilena, como; “se les debe considerar, con toda legitimidad, como los organizadores y forjadores de la Fuerza Armada del siglo XX”.

De igual forma en el proceso de formación de oficiales de Estado Mayor se contó con el apoyo de países como; Brasil, Venezuela, Argentina, Reino de España y Chile.

MEXICO
1
Mayor
Jaime Palacios Guerrero
1968
VENEZUELA
1
TCnel.
Luis Rodríguez Erazo
1983
ARGENTINA
1
TCnel.
Arturo Norberto Benavides
1996-97
2
Mayor
José Luis Yofre
1998-00

BRASIL
1
TCnel.
Raúl José de Abreaú Sturari
1995-96
2
TCnel.
José Carlos Nader Mota
1996-97
3
TCnel.
Humberto Batista Leal
1997-98
4
TCnel.
Eduardo Da Silva
1998-00
5
TCnel.
Mauricio Eduardo de Toledo
1999-01
6
TCnel.
Eduardo Castanheira Garrido Alves
2000-02
7
TCnel.
Ignacio Dorval Mello Lopes
2001-03
8
TCnel.
Etivaldo Maia Monteiro Filho
2002-04
9
TCnel.
Joao Chalella Junior
2003-05
10
TCnel.
José Luiz Alves
2005-06
11
TCnel.
Enio Martins Junior
2005-07
12
TCnel.
Aires De Melo Jurema
2006-08
13
TCnel.
Marcelo Goncalves Villela
2007-09
14
TCnel.
José Roberto Medella Braga
2008-2010
15
Tcnel.
Roberto Carlos Moreira Silva
2009-2011
16
Tcnel.
Carlos Feitosa Rodrigues
2010-2012
17
Tcnel
Paulo Fernando Curci Curti
2011-2013
18
Tcnel.
Armando Machado de Sousa
2012-2013
19
Tcnel.
Guilherme Stagi Hossman
2013
REINO DE ESPAÑA
1
TCnel.
Jesús Martínez De Merlo
1999-01
2
Mayor
Miguel Pareja Pérez
2001-03
3
TCnel.
José Antonio Leiva Lovato
2004-07

Debemos consignar para la historia nacional que “La Legión de la Libertad del Estado del Salvador” hoy Fuerza Armada, se ha forjado desde sus albores, con firmes bases doctrinarias, educativas, legales y virtudes de primer orden, con el apoyo de países como; FRANCIA, ESPAÑA, ALEMANIA, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, CHILE, BRASIL.

Quiero finalizar mi intervención, retomando, el editorial de un rotativo capitalino al referirse a la Fuerza Armada como: “…ha quedado una vez más en evidencia que la institución más capacitada, ordenada y efectiva para atender momentos de crisis es la Fuerza Armada, porque la naturaleza de su formación le da la disciplina y responsabilidad para cumplir tareas que exigen respuesta instantánea[4].

Hasta aquí llega mi modesta participación, esperando haber llenado las expectativas generadas en torno a las Misiones Militares Extranjeras en    El Salvador.




[4] “La Prensa Gráfica”, 20 de marzo de 2001.