domingo, 16 de enero de 2011

GENERAL MANUEL JOSÉ ARCE





GENERAL MANUEL JOSÉ ARCE, VIDA Y MUERTE.

Prócer de la Independencia Centroamericana
Primer Presidente Federal de Centroamerica
Fundador de "La Legion de la Libertad del Estado de El Salvador".

















Batalla de Arrazola, Fuerzas Federales Gral. Arce contra Tropas de El Salvador






Manuel José Arce nace en San Salvador en el año de 1786 y muere un 14 de diciembre de 1847. Siendo sus padres don Bernardo José Arce y doña Antonia Fagoaga. Esta era una de las familias más predominantes de la época. Siendo además unas de las mas interesadas familias por la libertad absoluta y la causa de la Independencia. La influencia de las nuevas ideas se hizo presente en la Provincia salvadoreña, Arce siempre busca adquirir una mayor preponderancia.


Don Manuel José Arce, desde muy joven siempre cultivo las buenas costumbres de la época. Su educación la obtuvo en Guatemala, gracias a una beca otorgada por FernandoVII. Pero también en su carácter llevaba la firmeza y la audacia del siglo en que vivía.



Arce fue sin lugar a dudas uno de los principales conspiradores del Primer Grito de Independencia de 1811, que depusieron al intendente de San Salvador, Gutiérrez de Ulloa.
Esta primera voz de libertad hubiera sido un éxito como dice Gavidia; “si el pueblo, si el mismo pueblo que se trataba de libertar, no hubiera sido el más insensato enemigo de sus propios libertadores.



Ya se puede concebir qué flamante República iban á fundar nuestros ilustres padres en un pueblo que recibe con aclamación á don José de Aycinena y al padre Vidaurre que vienen a condenar la libertad y a aherrojar (someter) a los libertadores”.
Los sublevados fueron; Manuel José Arce, Nicolás Aguilar, Manuel Aguilar, Vicente Aguilar, Juan Manuel Rodríguez y el doctor Celis.



Arce es declarado autor del hecho y líder de los sediciosos, ante estas acusaciones, éste guarda silencio de noble entereza, a pesar de las amenazas y ofrecimientos de libertad. Arce es condenado a prisión y sale un año despúes de los hechos. Sus ideales libertarios no se han ido y de nuevo se une al levantamiento de 1814, el cual lo llevó de nuevo a la cárcel.



Pasaron seis años, para luego incorporarse al movimiento de 1821, en donde Arce corona su ideal al firmarse el Acta del 15 de Septiembre de 1821. La cárcel ya era para este patriota algo cotidiano, una vez realizadas las elecciones para la elección de la Junta Provincial, produjo un choque entre liberales y conservadores de San Salvador, por lo que de nuevo Arce es enviado a prisión, de orden del doctor Barrierre, quien por miedo a los sucesos determina que no hubieran ni elecciones y ni Junta Provincial.



El doctor José Matías Delgado, es nombrado pacificador ante los acontecimientos y dispone poner en libertad a Manuel José Arce, quien de inmediato pasa a formar parte de la Junta Provincial.



Arce, va a ser desde su mismo nacimiento la luz de la libertad de los pueblos centroamericanos. Y es que una vez lograda la independencia de Centroamérica del Imperio español, las sombras malignas de los imperialistas no se han dado por vencido. Agustín Iturbide emperador de México, anexa a las Provincias de Centroamérica como parte de su imperio, con el beneplácito de algunas provincias, San Salvador iba ser la rebelde que se opondría ante tal atropello.
En el año de 1822, va a hacer trascendental para la historia patria, cuando Guatemala invade a El Salvador, ya que es la primera derrota de los invasores en el campo del Espinal, donde el patriota Arce derrota completamente las fuerzas de Abos Padilla.

En la historia de la humanidad no siempre el final de los grandes hombres es pacífico, quienes con su luz han señalado los destinos de los pueblos. A pesar que la ingratitud humana es inmensa, generalmente al final reflexiona y los acompaña en la hora de la última prueba.
Los Centroamericanos lamentablemente a partir de nuestra independencia de 1821 a la fecha, hemos presenciado la muerte de innumerables hijos meritísimos e excelsos representantes, a quienes condenamos al olvido y a la reprochable indiferencia, por el solo hecho de haber sido diferentes. Uno de ellos, el ilustre General Don Manuel José Arce, quien muere rodeado de unos pocos amigos, especialmente de la familia Paredes, ignorado de su pueblo y amargado bajo el peso de la miseria, quien sirvió a la Patria por más de treinta años y sacrifico en aras de su libertad el patrimonio, que con tanto sacrifico había forjado.

El 14 de diciembre de 1847, "a las tres de la tarde - dice la Necrología publicada en la "Gaceta"-, murió en esta capital el señor D. Manuel José Arce, uno de los salvadoreños más notables en la historia de nuestra Independencia y de los primeros días de nuestra libertad".
"Sus funerales -agrega- se celebraron en la iglesia de San Francisco con la solemnidad posible, y fue sepultado su cadáver en la de La Merced. Una numerosa y lucida concurrencia acompañó el féretro.
Concurrió el señor Presidente Dr. Eugenio Aguilar, sus ministros y demás empleados públicos y se le hicieron los honores militares correspondientes a su grado".

A juicio del historiador nicaragüense Dr. Modesto Barrios en un estudio que publicó en 1903, relata en estos términos el fallecimiento del prócer Arce en casa del general Fermín Paredes:
"Allí – dice -, cerca del puente de La Vega, a orillas del humilde Acelhuate, un tiempo bullicioso y cristalino arroyo, en cuyas aguas la graciosa indígena contemplaba la imagen de su morena y rojiza faz, y hoy, turbia, sucia y silenciosa corriente, álzase una casa, también humilde y solitaria.
La pobreza la había tocado con su descarnada mano; no había para qué buscar en ella visitantes. Sin embargo, dentro de ella estaba quien fue promotor de la Independencia, pacificador de Nicaragua, esforzado defensor de esta plaza de San Salvador contra Arzú y contra Filísola, y primer Presidente de Centro América; quien gozó muchos y muy merecidos honores; y quien tuvo numerosos amigos, y no escasos bienes de fortuna; y obligó a muchas gentes con mercedes y dádivas.

Allí estaba don Manuel José Arce viviendo del cariño y de la generosidad de esas mujeres del mercado, de inextinguible ardor patriótico, y de gratitud que no marchita ni abate el viento de la desgracia. Allí, a las 3 de la tarde del 14 de diciembre de 1847 expiraba abandonado, olvidado de sus demás conciudadanos. Estaban presentes en la hora fatal, el general Fermín Paredes, sus hermanos Angel María, Policarpo, José María y Agustín del mismo apellido, su sobrino Fermín y don Francisco Navas.
Para uno de nuestros próceres, para un grande y generoso con todos, silencio, abandono, olvido. He aquí la suerte de muchos hombres ilustres".

El sepelio de Arce, se da el día siguiente en la tarde del 15 de diciembre de 1847, después de las honras fúnebres que tuvieron efecto en la iglesia de San Francisco, salió el féretro rumbo a la iglesia de Nuestra Señora de la Merced.
Después de haberse hecho los honores militares correspondientes a su alto grado castrense, sus restos fueron inhumados en el ala derecha de la iglesia de La Merced.

Finalmente, y por gestiones de la Fuerza Armada de El Salvador y el Lic. Pedro Escalante Arce, descendiente del Sr. Gral. Manuel José Arce, se exhuman los restos en la iglesia de la Merced y son trasladados a su último sitial de honor al “Monumento Conmemorativo de los Próceres Salvadoreños de la Independencia Centroamericana”, el cual posee una pared de hornacina en donde en el centro de la pared se encuentran 10 nichos funerarios y en el nicho del centro de izquierda a derecha se encuentran sus restos. Dicho monumento se ubica en las instalaciones del cuartel el zapote, hoy Museo Militar, en el Barrio San Jacinto.


Creación de la República Federal de Centroamérica y su Primer Presidente.
La república Federal nace como una necesidad de los pueblos recién independizados, a fin de poseer un mayor poder para defenderse ante las amenazas tanto de los españoles, ingleses y principalmente de los recién autonombrados Capitanes Generales de México y Guatemala.
La provincia de San Salvador, desde los primeros movimientos independentistas de 1811 y 1814, siempre aspiro a una libertad absoluta y eterna de toda opresión, llámese criolla o extranjera. Solo obedecer a los padres de la patria representantes del pueblo en la Asamblea Constituyente.
El General Manuel José Arce fue inequívocamente el hombre que ocupó la primera magistratura de Centroamérica por los méritos propios.

Su corto período como Primer Presidente Federal, estuvo marcado por envidias, traiciones e hipocresías. Al principio de su gestión fue apoyado por Liberales y Conservadores.
Dicho apoyo no duro por mucho tiempo. Las pasiones políticas y los intereses económicos fueron el pan de cada día. Hasta llegar a relevarlo en su cargo y tomar el control un grupo reducido de terratenientes guatemaltecos que veían afectados sus intereses con Arce a la cabeza de la Federación.

Tristemente las 5 parcelas, que aún no salían de su emancipación política, y debido a la desidia e indiferencia de los españoles y peninsulares aún en Centroamérica, habían dejado en quiebra a éstos Estados, sin una infraestructura política y económica que los llevara al desarrollo de los mismos.

Las primeras acciones realizadas por el General Manuel José Arce, como Presidente Federal, fue organizar un ejército para sostener el orden y salvaguardar los derechos de los ciudadanos. Además para fortalecer la institución armada, trajo desde Europa a militares sobresalientes de España, Italia y Francia. A quienes les dio grados militares, para poder ejercer su trabajo.
Entre estos extranjeros estuvo M. Nicolás Raoul, quien llega a Guatemala desde Colombia, procedente de Francia. Raoul fue formado bajo la bandera napoleónica, de quien se dice luchó en la Batalla de Waterloo, como un artillero. Conociendo sus cualidades Arce lo asciende a Coronel y Comandante de Artillería, además de nombrarlo como miembro de la Junta Consultiva de Guerra. Por su parte el Congreso de Guatemala lo nombra también Miembro de la Comisión de Guerra del Congreso para la formación de la Ordenanza Militar.

Una vez iniciado su trabajo, las autoridades guatemaltecas le encomendaron formular la Ley Reglamentaria para las tropas federales. En dicha Ley se dicto el principio que “el Presidente de Centro América no podía disponer de las fuerzas nacionales sin la anuencia de los jefes de dichos Estados” . Este principio llegaría a ser el motivo por el cual el General Manuel José Arce, no tuvo el apoyo de las armas para hacerse respetar en los Estados miembros de la República Federal de Centro América, y tratar de fortalecer la unidad Centroamericana. Raoul, se convirtió en la discordia entre las autoridades federales y la del Jefe de Estado Guatemalteco, don Juan Barrundia. Molesto Arce por la actitud de Raoul, le ordena que marche a la costa del océano Atlántico a fin de realizar un reconocimiento, pero que realmente buscaba era alejarlo de las autoridades Estatales de Guatemala. Una vez en Izabal y de regreso en Guatemala pidió la baja del servicio militar, por lo que Arce ordena al Capitán José María Espinola, capturar a Raoul y enviarlo a prisión en el Fuerte de Omoa, lo cual hizo en Jalapa.

Por su parte el Jefe de Estado Barrundia, ordenó marchar a sus tropas a fin de liberar a Raoul, lo cual lograron en el pueblo de Acasaguastlán. Una vez libre Raoul, se dirigió hacia San Salvador.
Fue tal el disgusto de Arce que hizo prisionero a Barrundia y el Congreso de Guatemala. Motivo por el cual traslada su residencia a otro lugar de Guatemala, en la ciudad de Quezaltenango, bajo la presidencia de don Cirilo Flores.

Desde este momento inician las guerras entre los Estados centroamericanos. La situación de la Federación era inestable, por lo que Arce creyó conveniente cambiar a los Jefes de los Estados de El Salvador y Honduras, don Mariano Prado y don Dionisio Herrera, respectivamente.

El plan consistía en; “Una división organizada en Chiquimula, al mando del Coronel José Justo Milla, la cual se ubicaría en Llanos de Gracias, Honduras, con el objetivo de avanzar en momento oportuno sobre Comayagua, cuya plaza sitiaría; tomada ésta, ya otra división se encontraría en marcha sobre San Salvador, en tanto que la columna de Milla, vencedora en Comayagua, penetraría también al territorio salvadoreño por San Miguel. En Gracias, en Comayagua y por San Miguel, Milla llamaría la atención del Gobierno salvadoreño que, viéndose atacado por el frente y retaguardia, indudablemente capitularía”.

Milla, continúo con el plan de ataque, ocupando los Llanos Gracias, con el fin de cuidar los tabacos del Estado, ya que de la comercialización del mismo se enviaba al gobierno Federal. Por su parte los departamentos de Santa Ana y Ahuachapán se preparaban para la guerra, ya que según Mariano Prado Jefe de Estado de El Salvador, éste era el momento adecuado para atacar en el centro del enemigo. Ya que según las acciones la plaza de Guatemala estaba diezmada, con pocas tropas que la defendieran.

Arce no pensó que los salvadoreños atacarían la capital de Guatemala. Sin embargo, Mariano Prado, en apoyo al Estado guatemalteco pretendía reinstalar el gobierno de éste, el cual había sido disuelto por el General Arce. Las tropas de Prado avanzaron hacia la Plaza de Guatemala.
Las condiciones de Arce eran muy difíciles, sus tropas no eran las suficientes para la defensa de la Plaza. Motivo por el cual se divulgó la información de que las fuerzas salvadoreñas venían con el objeto de profanar los templos católicos y saquearlos, de esa manera los ánimos de los pobladores se volcó en apoyo al General Arce, a quien hicieron su caudillo, y de inmediato se enlistaron en improvisados soldados de la Federación.

El 16 de marzo de 1827, Arce toma de la decisión de ponerse a la cabeza de 800 soldados de la Federación como General en Jefe, por lo que ordenó a su vicepresidente don Mariano Beltranena, se hiciera cargo del Mando de la Federación.
El General Arce al frente de sus soldados, se dirigió hacia la hacienda de Arrazola, a cuatro leguas de la ciudad, al inicio fue necesario decretar la Ley Marcial para que los ciudadanos se presentaran a los cuarteles a prestar el servicio militar, ya que los 800 hombres con los que se contaba no eran suficientes. La ley no fue necesaria, ya que el entusiasmo de los ciudadanos fue tal que logró enlistar a 3,000 voluntarios.

La batalla se realizó el día 23 de marzo de 1827. Esta Batalla era inevitable entre las tropas Federales de Arce contra los salvadoreños. El historiador Alejandro Marure, la describe así, “El día 21, al caer la tarde, los salvadoreños avistaron a Arce en las alturas de Canales; y después de haber hecho varios movimientos falsos para llamarle la atención, mudaron repentinamente de derrotero, y a favor de la oscuridad, se dirigieron por extravíos sobre Guatemala; pero no se ejecutó bien este movimiento, y aún cuando se hubiera verificado, con la celeridad que se requería para una sorpresa, nunca ésta habría tenido efecto, porque en la ciudad era suma la vigilancia y todo estaba preparado para la defensa”.

“Luego que supo Arce la dirección que habían tomado los invasores, levantó su campo de Arrazola y en la misma noche contra marchó con toda su fuerza y fijó su cuartel general en el pueblo de Ciudad Vieja, a media legua de la capital. El 22 amanecieron los salvadoreños sobre las alturas de Pinula: no fue poca su sorpresa cuando vieron al Ejército Federal, acampado delante de ellos y las lomas del Calvario y Buena Vista coronadas de tropas. Ellos se habían encaminado con ardor a Guatemala, en la confianza de que la hallarían indefensa, como se les había asegurado y en el concepto de que la mayor parte de la población se les uniría luego que se aproximasen. Cuando vieron , pues, burladas sus esperanzas, el desaliento y el temor sucedieron al primer entusiasmo: la deserción comenzó a hacerse sentir entre la tropa de una manera muy notable, y aún el mismo General en Jefe, considerando imposible la toma de una plaza defendida por una guarnición dos veces más numerosa que el ejército invasor, sólo pensó en verificar oportunamente su retirada; pero Raoul, Saget y Ordóñez, fueron de distinto modo de pensar, y se empeñaron en pasar adelante, pareciéndoles muy bochornoso el regresar sin haber disparado un solo tiro de fusil; con este intento, avanzaron su línea hasta las inmediaciones de la Villa de Guadalupe, a un cuarto de legua del campo del Presidente; y en el llano que separa dicha Villa de la Garita de Pinula, trabaron una pequeña escaramuza las guerrillas de vanguardia de una y otra tropa, pero fueron rechazados los salvadoreños con alguna pérdida.

Este revés los confirmo en la idea de retirarse, y a las 4 de la tarde del mismo día 22, comenzaron a retroceder en buen orden, por el camino de Arrazola, en cuya hacienda pernoctaron, dejando su retaguardia en el punto ventajoso, conocido con el nombre de La Puerta o Lo de Don Justo.

“Noticioso el Presidente del movimiento retrógrado de los invasores, y temiendo que batiesen en su regreso a la división del Teniente Coronel Sánchez, a quien se suponía en camino para la capital con 500 hombres del departamento de Chiquimula, instruido por otra parte del desacuerdo que reinaba entre Trigueros y los otros jefes salvadoreños, determino sacar provecho de estas circunstancias favorables, y a la madrugada del día 23 de marzo, se dirigió con el Ejército de Operaciones desde el pueblo de Ciudad Vieja hasta el indicado punto de La Puerta”.
“A las 7 de la mañana atacó los puestos avanzados de los salvadoreños, los arrolló y se encaminó denodadamente con la Infantería enemiga, haciendo al mismo tiempo maniobrar a sus escuadrones por un repecho que flanqueaba la posición embestida. Desde que se rompió el fuego, Raoul y Saget corrieron a toda brida al Cuartel General de Arrazola para empeñar a Trigueros a que regresase con el grueso de la fuerza en auxilio de la retaguardia, que estaba comprometida en la acción; pero cuando llegaron a la expresada hacienda, Trigueros se retiraba ya, en el mayor desorden, por el camino de San Salvador. En el lugar llamado vulgarmente Joya del Canchón, le alcanzaron e hicieron los mayores esfuerzos por reparar el desorden con que marchaba la tropa e impedir una completa dispersión; más nada pudieron conseguir, y ellos mismos tuvieron que aumentar el número de los fugitivos. Únicamente el oficial C. José Dolores Castillo logró reunir 50 infantes y contramarchó con ellos para sostener la retaguardia. Esta, a las órdenes del Coronel Ordóñez, oponía una vigorosa resistencia, y a favor de su ventajosa posición, rechazó varias veces los repetidos y fuertes ataques de las tropas federales; más en una de tantas embestidas quedó desmontado uno de los cañones de los salvadoreños, y esa fue la señal de su completa derrota. Los voluntarios guatemaltecos, cuyo arrojo apenas podía contener, hasta entonces, en fuego incesante de la artillería enemiga, aprovechándose de los intervalos que empleaban los salvadoreños en volver a cargar la única pieza que les había quedado, los asaltaron por el frente, mientras que la infantería y la caballería de línea, los cargaban simultáneamente por ambos flancos.
Este triple ataque terminó el obstinado combate que se había sostenido por más de dos horas, y con igual valor de una y otra parte.

Los salvadoreños tuvieron en esta acción más de 60 muertos, mayor número de heridos y algunos prisioneros. La pérdida de parte de Guatemala fue de 38 hombres entre heridos y contusos y 26 muertos”.
El General Arce da persecución a las fuerzas salvadoreñas hasta la hacienda “Los Arcos”, a cinco leguas de Arrazola, ya que sólo contaba con 500 soldados enlistados, quienes estaban bajo su mando, ya que los ciudadanos voluntarios una vez finalizada la acción regresaron a la ciudad. Probablemente Arce pudo haber llegada más lejos, pero estas condiciones no le permitieron continuar.

Esta victoria fue la que le dio mucha gloria al General Arce, además de darle también impulso para desarrollar su plan de campaña sobre El Salvador, y con este objeto permaneció en “Los Arcos” reorganizando su Ejército de Operaciones.

Caída del Presidente de la República Federal de Centroamérica, Gral. Manuel José Arce.

Desde el primer momento que recibe la Presidencia Federal el General Manuel José Arce, se hizo rodear de los conservadores guatemaltecos, con el fin de ganarlos para la causa federal; lo que no visualizó Arce, fue que su adhesión era falsa, encubiertamente manipularon su popularidad y lo empujaron a hacer la guerra a los patriotas liberales, para lograr así sus inconfesables propósitos de destruir la Federación.
El Salvador, siempre alzando la bandera de la libertad y los principios republicanos y liberales, enfrentó la conjura y resistieron los embates del ejército Federal. Para este fin, los ejércitos de Honduras y El Salvador se aliaron y con 2.000 hombres comandados por el general Francisco Morazán, invaden territorio guatemalteco a finales de enero de 1829.
En el marco de estas acciones reivindicadoras, los liberales guatemaltecos rápidamente su unieron a las fuerzas morazánicas; el 5 de febrero se realiza la batalla de San Miguelito y el 6 de marzo la acción armada de Las Charcas, las cuales fueron triunfos inobjetables para el Ejército Aliado Protector de la Ley.

El 7 de abril de 1829 las tropas invasoras sitiaron Guatemala; el asedio se prolongó hasta el 12 de ese mes. Finalmente, el general Morazán ingresó a la ciudad el día 13, tomando prisioneros, entre otros, al general Manuel José Arce, a Mariano de Beltranena, a Antonio de Aycinena y a muchos funcionarios del régimen y principales del Partido Conservador, todos los cuales fueron expulsados de territorio centroamericano.

En estas condiciones, el general Morazán es nombrado por el Congreso como Presidente Federal de Centro América. El 16 de septiembre de 1830, en acto solemne realizado en el Palacio Legislativo, el Presidente provisorio don Francisco Barrundia entregó el poder de la República Federal de Centroamérica al insigne Paladín Gral. Francisco Morazán.

Sin embargo, los conservadores no conformes con su derrota, continúan intrigando, al grado de reunir cierta cantidad de descontentos con los que intentan atacar las fuerzas de la Federación. Así, invaden territorio guatemalteco por los Llanos de Jocoro, zona fronteriza con México, pero las tropas de Morazán los combaten y derrotan completamente.